Crianza

¿Por qué no hay que obligar a los chicos a dar besos?

Me molesta muchísimo la gente que quiere darle besos a mi hija sin importarle si ella quiere. Lo mismo vale para aquellos (en muchos casos semi extraños: el vecino, un verdulero, un “amigo” que no veo hace meses y capaz ella ni conoce) que le repiten “¿por qué no me querés dar un besito?” y antes de que ella responda ya le están estampando el cachete en sus labios. Ella es extremadamente sociable pero no le gusta ni ahí que le estampen cachetes extraños en su boca sin poder elegir si quiere o no (¿A caso a alguien le gusta?). Entonces, suele correrse de escena y venirse detrás de mis piernas o aferrarse como garrapata.

Si yo veo la escena a tiempo intervengo: “Ella/el es xxxx y quiere saludarte con un beso, ¿Vos querés?” Casi siempre dice “no”. Y yo la dejo. Ella, aunque recién tiene 19 meses, sabe que tiene derecho a no dar ni recibir besos si no quiere.

Ningún chico es un mal educado por no dar besos. Incluso, si no se los quiere dar a un tío, un abuelo o a nuestro mejor amigo también está bien. Ellos pueden dar besos cuando quiere y a quien quiere. Nunca deben darlos por obligación.

En muchos casos observo que los padres retan a sus hijos por no querer besar o hasta los obligan. También están quienes buscan hacerlos sentir culpables con frases como “pobre la abuela, mirá que triste que se pone” o intentan manipularlos con premios: “Si querés ir a la hamaca dale un beso”, “Saludalo bien que te va a dar un regalito que te compró”.

Obligarlos es enseñarles que la voluntad de un adulto pesa más que la de ellos, que no pueden decidir sobre algo tan íntimo como a quién besar o a quién no. Posiblemente, si nosotros vamos caminando por la calle y un extraño nos pide un beso salimos corriendo asustados ¿Por qué ellos tienen que saludar con un beso a alguien que no conocen si nosotros no lo haríamos? Muchas veces nosotros elegimos saludar a alguien de lejos o con la mano, sin contacto. Ellos también deben tener esa opción.

Es sano que ellos tengan el control sobre las decisiones que involucran su cuerpo y es una buena enseñanza a futuro. Obligarlos a hacer algo que no quieren (y no me refiero a bañarse o dormir, si no a poner el cuerpo) es, por lo menos, violento.

A mi hija le enseño que nadie la puede tocar sin su deseo. Y si la persona se ofende no es su problema, que lo trate en terapia. Nuestros hijos no vinieron a este mundo para dejar contento a nadie.

Incluso, hace un tiempo leí en un artículo que salió en un medio español -Pequelia- y me dejó pensando. Decía: “Obligar a los niños a demostrar afecto que no les nace de manera natural en realidad no los vuelve más sociables sino más vulnerables al abuso sexual y al desarrollo de conductas sexuales de complacencia”.

Por todo esto mi hija tiene libertad de darle besos sólo a quien quiere.

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